¿Por qué los perezosos se comen la placenta después de dar a luz?

Nuestro equipo de investigación estaba llevando a cabo una de sus sesiones habituales de seguimiento para el Proyecto del Perezoso Urbano cuando se topó con un pequeño grupo de turistas emocionados. Una perezosa de dos dedos de Hoffmann (Choloepus hoffmanni) salvaje acababa de dar a luz. Cuando llegó nuestro equipo, la madre ya había dado a luz a su cría y estaba limpiándola con cuidado tras haberse comido la placenta. 

Aunque este comportamiento pueda parecer sorprendente, o incluso inquietante, en realidad es habitual entre los mamíferos. Pero, ¿por qué lo hacen?


¿Por qué se comen los perezosos la placenta?


El acto de comer la placenta tras el parto se conoce como placentofagia, y se ha documentado en la gran mayoría de los mamíferos placentarios, desde roedores y carnívoros hasta primates y ungulados. Los seres humanos son una de las pocas excepciones destacadas.

Aunque los científicos llevan décadas estudiando la placentofagia, todavía no existe una explicación única que justifique plenamente por qué se desarrolló. En su lugar, se han propuesto varias hipótesis complementarias.

Perezoso de cresta (Bradypus torquatus) con su cría recién nacida y la placenta | Crédito: Instituto Preguica de Coleira

1. Eliminación de pruebas de nacimiento

La hipótesis más aceptada, sobre todo en el caso de los mamíferos salvajes, es que comer la placenta ayuda a eliminar los rastros del parto, y en el caso de los perezosos, esta explicación resulta especialmente convincente.

Los perezosos han evolucionado para pasar desapercibidos. Su camuflaje, sus movimientos lentos e incluso su ausencia de olor corporal les ayudan a evitar ser detectados por los depredadores, lo que hace que sean increíblemente difíciles de detectar.

Perezoso de tres dedos y garganta marrón (Bradypus variegatus). Crédito: Agustín Murillo Viquez

Sin embargo, una placenta recién expulsada contiene gran cantidad de sangre y fluidos corporales, y es probable que desprenda olores intensos que podrían delatar la presencia tanto de la madre como del recién nacido ante los depredadores. Al consumir la placenta inmediatamente después del parto, la madre podría estar eliminando una de las pocas pistas evidentes de que acaba de tener lugar un parto, lo que les ayuda a ella y a su bebé a permanecer ocultos durante uno de los momentos más vulnerables de sus vidas.

Aunque esta hipótesis aún no se ha comprobado específicamente en los perezosos, encaja a la perfección con su estrategia general de supervivencia: pasar desapercibidos.

2. Recuperación de los nutrientes y la energía perdidos durante el parto


Otra hipótesis que se plantea con frecuencia es la recuperación nutricional. El embarazo y el parto requieren una gran cantidad de energía. La placenta contiene proteínas, lípidos, hierro, hormonas y otros nutrientes que podrían ayudar a reponer parte de las reservas de la madre inmediatamente después del parto.

Esta idea parece especialmente interesante en el caso de los perezosos. Los perezosos tienen uno de los metabolismos más lentos de todos los mamíferos y sobreviven gracias a una dieta de muy bajo valor energético compuesta principalmente por hojas. La formación de la placenta, el desarrollo del feto y el parto requieren una cantidad considerable de energía.

¿Podría el consumo de la placenta ayudar a reponer algunos de esos nutrientes perdidos? Es posible. Sin duda, la placenta contiene nutrientes que podrían reutilizarse, pero las pruebas científicas sugieren que este beneficio es probablemente modesto. Los estudios sobre la placentofagia han encontrado pruebas limitadas de que los beneficios nutricionales por sí solos sean suficientes para explicar por qué se desarrolló este comportamiento. En cambio, la recuperación de nutrientes podría ser simplemente una de varias ventajas.


3. Las hormonas y los cuidados maternos

Algunos investigadores han sugerido que la placentofagia también podría influir en el comportamiento materno: se ha planteado la hipótesis de que la placenta contiene hormonas y compuestos bioactivos que favorecen el vínculo entre la madre y la cría, estimulan la producción de leche, reducen el dolor tras el parto o ayudan a regular la fisiología posparto.

La mayor parte de estos datos procede de estudios de laboratorio realizados con roedores, y los resultados siguen siendo dispares. En la actualidad, no hay pruebas de que estos efectos hormonales se den en los perezosos, pero siguen siendo una posibilidad intrigante.

En lugar de una única razón, es probable que la placentofagia aporte varios pequeños beneficios que, en conjunto, han favorecido su evolución entre los mamíferos.

Otros casos documentados

Aunque es muy poco habitual presenciar el parto de un perezoso, este no es el primer caso documentado de un perezoso que se come su placenta.

Los investigadores ya habían observado este comportamiento anteriormente en el perezoso de crin del norte (Bradypus torquatus) y en el perezoso de garganta marrón (Bradypus variegatus), lo que sugiere que la placentofagia podría ser habitual en diferentes especies de perezosos.

Cada nueva observación contribuye a colmar importantes lagunas en nuestro conocimiento de la biología reproductiva de los perezosos, uno de los aspectos menos estudiados de su historia natural.

Dado que los partos se observan muy raramente en libertad, cada caso documentado aporta información valiosa que ayuda a los científicos a comprender mejor cómo se reproducen estos extraordinarios mamíferos, cómo cuidan de sus crías y cómo sobreviven en el dosel de la selva tropical.


Por qué es importante

A pesar de que se encuentran entre los mamíferos más reconocibles del mundo, muchos aspectos de la biología de los perezosos siguen siendo un misterio. Todavía sabemos sorprendentemente poco sobre su cortejo, el embarazo, el parto, el cuidado parental y los retos a los que se enfrentan las madres a la hora de criar a sus crías en paisajes fragmentados.

Estudios a largo plazo como nuestro «Proyecto Perezoso Urbano» nos permiten ser testigos de estos momentos increíblemente excepcionales y responder a preguntas que, de otro modo, seguirían sin respuesta. Cada observación, por pequeña que sea, nos ayuda a comprender mejor cómo viven los perezosos y cómo podemos protegerlos mejor.

Cecilia Pamich - Comunicación y divulgación

Cecilia, nuestra responsable de comunicación, procede de las estepas de la Patagonia, un paisaje seco, árido, ventoso y frío muy alejado de los cálidos y húmedos bosques tropicales de Costa Rica. Su andadura en la conservación empezó con un puñado de fotos de pájaros.

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