Expedición de SloCo a La Selva para colocar collares GPS y recoger muestras
El equipo de SloCo visitó la Estación Biológica y Reserva de La Selva para colocar collares GPS a los perezosos que viven allí. Nos reunimos con nuestros colegas Ezequiel Vanderhoeven y Mady Florida, de la Universidad de Brown, con quienes colaboramos en estudios científicos, para pasar una intensa semana de trabajo. ¡En este blog os contamos cómo fue esa semana!
La Selva
La Selva («La Selva») se encuentra en la provincia de Heredia, en Costa Rica, y es una prestigiosa estación biológica, un centro de estudios científicos y una reserva de 1.500 hectáreas de bosque primario, que limita con el Parque Nacional Braulio Carrillo.
La Selva es muy conocida en la comunidad científica, ya que constituye un importante centro a nivel mundial para el estudio de la flora y la fauna tropicales.
El Proyecto «Urban Sloth» se traslada a La Selva
Hasta ahora, hemos colocado collares VHF a perezosos que viven en zonas urbanas en el marco del Proyecto Perezosos Urbanos (USP). Sin embargo, para saber en qué medida les afectan la urbanización y la alteración de su hábitat, necesitamos comparar los datos de estos perezosos y contrastarlos con los de perezosos que viven en hábitats sanos, como los bosques primarios antiguos.
Prevemos que los perezosos que viven en zonas urbanizadas dedicarán más tiempo y energía a buscar recursos. Foto: Suzi Eszterhas
En esta segunda fase del USP, recopilaremos datos sobre 16 perezosos silvestres que viven en bosques que no han sufrido ningún tipo de impacto humano. Debido a su ubicación y a las medidas de protección de que goza, La Selva resultó ser una opción segura y adecuada.
El seguimiento de los perezosos en la ciudad frente al seguimiento de los perezosos en la selva
En las zonas urbanizadas del sur del Caribe, podemos utilizar collares VHF y mochilas con registradores de datos diarios, pero debemos tomar las coordenadas GPS manualmente. Por eso tenemos que salir cada día con nuestra antena de radio para localizar a los perezosos.
Los dispositivos que utilizamos con los perezosos de La Selva son collares GPS. Estos collares cuentan con un sistema de liberación automática, por lo que, tras un tiempo determinado, se abren y caen al suelo del bosque, lo que evita tener que volver a capturar al perezoso para quitarle el collar. Además, con los collares GPS, los investigadores no tienen que realizar un seguimiento diario.
Un perezoso con un collar con GPS
Toma de muestras de cabello y heces
Ezequiel y Mady, de la Universidad de Brown, analizan las heces de los perezosos para detectar parásitos y determinar su composición alimentaria; además, analizan su sangre y realizan diversas pruebas de detección de patógenos para determinar si los perezosos pueden transmitir enfermedades a los seres humanos o viceversa.
También colaboramos con Max Chavarría, investigador de la Universidad de Costa Rica, para seguir estudiando el pelaje de los perezosos. Chavarría ha publicado recientemente un estudio sobre el potencial antibiótico del pelaje de los perezosos.
Perros y drones
Los perezosos del bosque primario son muy difíciles de encontrar, ya que están muy bien camuflados. Además, los bosques primarios tienen una vegetación muy densa, por lo que no es fácil detectar a los perezosos a simple vista, como sí lo hacemos en el sur del Caribe. Tuvimos que desarrollar nuevas estrategias para encontrarlos.
Keysha es nuestra perra rastreadora: su trabajo consiste en encontrar los excrementos de los perezosos. Los excrementos en el suelo indican la posible presencia de un perezoso en la copa de un árbol. El trabajo de Keysha también es fundamental para los estudios de nuestros colegas de la Universidad de Brown.
Además, Deyber, nuestro escalador del proyecto «Sloth Crossing», es también nuestro piloto certificado de drones. Deyber utiliza nuestro dron, equipado con cámaras térmicas, para localizar perezosos en las copas de los árboles.
¡Esta es una de las primeras imágenes que hemos captado de un perezoso con nuestro dron! Esta foto se tomó en mayo en el sur del Caribe.
Esto debería hacerse lo antes posible a primera hora de la mañana, cuando la temperatura ambiente es relativamente baja y contrasta mejor con la temperatura corporal de los perezosos. Los perezosos no mantienen una temperatura constante de 36°, como todos los mamíferos, y su temperatura corporal puede variar en unos 10°, por lo que detectarlos con drones térmicos también resulta algo complicado.
La semana en La Selva
Día 1: lunes
El equipo de SloCo viajó unas 5 horas desde Puerto Viejo de Talamanca y llegó a La Selva sobre el mediodía. Tras reunirse con sus colegas de la Universidad de Brown, salieron con los guardas forestales de La Selva para inspeccionar los senderos y el lugar.
Dayber está preparando el dron, mientras que Keysha se está tomando un descanso.
Encontraron un perezoso de tres dedos macho casi al final del día, cuando ya estaba oscureciendo, por lo que no fue posible capturarlo.
Día 2: martes
A las 5 de la mañana, el equipo estaba listo para empezar la jornada laboral: Dayber pilotó el dron y Keysha realizó su trabajo a primera hora de la mañana, cuando aún hacía fresco.
Después, el equipo volvió al mismo sendero para buscar al perezoso que habían visto el día anterior, pero no lo encontraron. Encontraron otro macho de tres dedos en otro sendero, pero estaba demasiado alto y era imposible trepar hasta allí para atraparlo.
Tras varias horas y después de recorrer varios senderos, fue posible localizar un perezoso a una altura cómoda para que Dayber pudiera trepar. Trepara a un árbol en la selva tropical no es tarea fácil, ya que entre la vegetación del tronco pueden habitar muchos animales: arañas, serpientes y ciempiés, entre otras criaturas, algunas de ellas peligrosas. En esta ocasión, Dayber fue atacado por hormigas bala, ¡cuya picadura se considera una de las más dolorosas! ¡Ay, Dayber! Sin embargo, Dayber capturó al perezoso a pesar de las hormigas y lo bajó del árbol.
Tras pesar al perezoso, tomarle varias medidas y recoger muestras de pelo, le colocaron el collar GPS y el equipo lo liberó en el mismo árbol. ¡El día fue todo un éxito!
Día 3: miércoles
El equipo se dividió en dos grupos: Keysha, Tamara y Mady se dirigieron a un sendero apto para bicicletas; de esta forma, Tamara pudo llevar a Keysha durante varios kilómetros en un remolque de bicicleta para que ella no se cansara.
Por otro lado, José, Dayber, Diego y Ezequiel se adentraron en senderos más exigentes. Ese día vieron muchos otros animales, como serpientes y pecaríes, pero no lograron avistar perezosos.
Día 4: jueves
Esa mañana, el equipo vio dos perezosos, pero, de nuevo, a gran altitud, sin posibilidad alguna de escalar. Alrededor del mediodía, cuando el equipo se encontraba en la cafetería de la estación, listo para almorzar, se desató una fuerte tormenta eléctrica. A lo lejos, se oía cómo caían algunos árboles. Ante estas peligrosas condiciones meteorológicas, el equipo se refugió en la estación por motivos de seguridad.
Unos instantes antes de la tormenta
Día 5: viernes
El equipo volvió a buscar a los dos perezosos que habían visto el día anterior, pero estos seguían en lo alto de las copas de los árboles. Encontraron un tercer perezoso: Dayber trepó al árbol, pero el perezoso, al contrario de lo que la mayoría podría pensar de estos animales, se escabulló y se fue a otro árbol.
Mady, Dayber, José, Ezequiel y Diego
Hacia el mediodía, el equipo recibe un aviso sobre una hembra que se encuentra en un árbol cerca de las instalaciones de la estación. Consiguieron capturarla, recopilar datos y tomar muestras, y, tras colocarle el collar GPS, la liberaron en el mismo árbol.
Una semana atípica
La ciencia es una de las iniciativas fundamentales de nuestra organización, ¡y colaborar con científicos y compañeros conservacionistas de otras instituciones y universidades siempre es motivo de alegría!
Seguiremos publicando novedades y noticias sobre nuestros viajes a La Selva. Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a nuestros compañeros de la Universidad de Brown y a todo el personal de La Selva por su extraordinario apoyo.