Perezoso macho con cría: un hallazgo inesperado y poco común en la naturaleza
En 2019, el fotógrafo de vida salvaje Andrés Espinoza capturó algo sorprendente en el Parque Nacional Manuel Antonio: un perezoso macho adulto en libertad que llevaba a un bebé. Aunque la crianza de los perezosos suele ser una tarea exclusiva de la madre, este avistamiento inesperado plantea nuevas preguntas sobre el comportamiento de los perezosos, el cuidado paterno en la fauna silvestre y cómo se adaptan los animales a entornos cambiantes. ¿Podría tratarse de un acto de adopción, de instinto o de algo completamente distinto?
El fuerte vínculo entre un bebé y su madre
En muchas especies de mamíferos, son exclusivamente las hembras las que crían a las crías, y los perezosos no son una excepción. El mundo de un perezoso bebé gira en torno al pecho de su madre, al que se aferra con fuerza durante los primeros meses de vida. Este contacto no solo le proporciona consuelo, sino que es vital para su supervivencia, ya que regula su temperatura corporal y su frecuencia cardíaca, y le proporciona acceso a la comida y protección.
Un perezoso pigmeo (Bradypus pygmaeus) con su cría. / Foto: Suzi Eszterhas
Acurrucar a los bebés huérfanos
En los centros de rescate, a menudo se empareja a las crías de perezoso huérfanas. Sus mimos mutuos imitan el contacto que recibirían de forma natural de sus madres y les proporcionan un apoyo emocional y fisiológico fundamental. Incluso se ha observado que los perezosos adultos en cautividad, en su mayoría hembras, aunque también algunos machos, «adoptan» a estas crías huérfanas. Pero es importante señalar que la cautividad suele traer consigo comportamientos que nunca esperaríamos ver en la naturaleza.
Y eso es precisamente lo que hace que este caso sea tan notable.
¿Cómo sabemos que es un perezoso macho? Los perezosos machos adultos tienen una mancha naranja característica en el lomo que se denomina «espéculo». Foto: Andrés Espinoza
¿Por qué un perezoso macho adoptaría a un bebé huérfano?
No disponemos de información sobre la madre, la cría ni siquiera sobre el historial completo del macho. Pero el avistamiento fue claro y se ha verificado: no se trató de una interacción momentánea. La cría iba bien sujeta y el macho adulto se desplazaba con ella a cuestas, tal y como lo haría una madre.
Entonces, ¿qué podría explicar esto? Hay varias posibilidades:
¿Un bebé huérfano, una adopción instintiva? La hipótesis más probable es que la madre del bebé muriera o se separara de él, y que el pequeño, impulsado por el instinto y la desesperación, se aferrara al adulto más cercano que pudo encontrar. Y tal vez este macho, a diferencia de otros, simplemente se lo permitió. Ya fuera por tolerancia, por confusión o por algún comportamiento paternal poco común, no rechazó al bebé.
¿Selección de parientes o vínculo genético? ¿Podría ser el macho el padre? Es posible. Aunque el cuidado parental por parte del macho es algo prácticamente inaudito en los perezosos, no es biológicamente imposible. Si la cría es hija suya, podría indicar una forma rudimentaria de instinto paternal aún no documentada en las poblaciones de perezosos en estado salvaje.
¿Factores de estrés ambientales o sociales? Pueden surgir comportamientos inusuales cuando se alteran los hábitats o cuando los perezosos se ven obligados a convivir en espacios más reducidos de lo habitual. ¿Podrían los paisajes modificados por el ser humano o la fragmentación del hábitat estar cambiando el comportamiento de los perezosos? Manuel Antonio es el parque nacional más visitado de Costa Rica, con hasta 2.500 visitantes en un día de gran afluencia y casi 480.000 al año.
¿Un fallo en la matriz de los perezosos? A veces, la naturaleza simplemente nos sorprende. ¡Que no lo hayamos visto antes no significa que no ocurra!
Sea cual sea el motivo, una cosa está clara: los perezosos salvajes aún esconden secretos. Según el fotógrafo Andrés Espinoza, esta escena no se ha vuelto a ver desde entonces.
Otros casos poco frecuentes
Aunque este avistamiento es inusual, no es el único caso sorprendente de comportamiento parental en los perezosos. A lo largo de los años, se han registrado varios casos de hembras de perezoso que han criado a dos crías a la vez: una hazaña extraordinaria, teniendo en cuenta lo exigente que resulta llevar y alimentar incluso a una sola cría.
Y quizá el caso más insólito de todos: un perezoso de tres dedos que adoptó a una cría de perezoso de dos dedos, un hecho documentado en la región del Arenal, en Costa Rica.
Este caso es extraordinario, no solo porque se trata de un caso confirmado de un perezoso que ha adoptado a un bebé huérfano, sino porque se trata de un animal que ha adoptado a un bebé de una especie completamente diferente. La naturaleza nunca deja de sorprendernos.
Cada observación como esta nos acerca un paso más a comprender toda la complejidad de su comportamiento, no solo como especie, sino como individuos que se desenvuelven en un mundo en constante cambio.